
Es lamentable el triste andar que lleva con cara de resignación la masa inerte, que avanza lentamente sobre las escaleras mecánicas. Fue aquella juventud con los sueños robados, que cabisbajos vieron cambiar el mundo. Ya nadie se mira a los ojos, la desconfianza volvió cada vez más grises los pasos en la ciudad. Los mundos de vida se llenaron de torbellinos inflanqueables y refugios viciosos, que calvario. Somos víctimas y victimarios de la dramaturgia deprimente del cotidiano, la salida no será fácil.
El presente es tuyo, el futuro son promesas y el pasado son historias.
Lo propuse y lo sigo proponiendo, y además lo pongo en práctica, CAMBIO DE ACTITUD.




